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Conversación con Marta López (psicóloga)

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Esta mañana nos hemos reunido por videoconferencia Marta y yo. Marta López es psicóloga en el centro vecino ISEP. Compartimos varios pacientes y trabajamos en paralelo sus procesos para un enfoque integral. Esta mañana le he llamado porque, en la distancia, seguimos acompañando a pacientes y queríamos compartir impresiones de este momento que estamos viviendo.

Le comentaba a Marta que en este mes que llevamos confinados se estaba repitiendo, en la mayoría de casos, un patrón: las dos primeras semanas empezamos con mucha motivación para cuidarnos, incluso mucha gente que habitualmente no hacía ejercicio, empezó a hacerlo. Por el contrario, durante la tercera semana esta motivación empezó a decaer. Según Marta, al principio, quizás, pensábamos que la situación de confinamiento iba a durar poco e intentamos aprovechar el tiempo al máximo, ya que era algo nuevo. Al alargarse y acumularse la incertidumbre, con la indefinición de la vuelta a la normalidad, ha aumentado la desmotivación porque hay una sensación de pérdida de control. No hay referencias de tiempo sobre las que trabajar y, en los casos en los que la actividad laboral ha cesado, el marco de referencias horarias, tan importante, se ha perdido, lo que nos dificulta mucho más mantener una rutina que facilite horarios de sueño o de comidas. 

Es una situación compleja que vivimos entre una montaña rusa de emociones. Dar espacio a esa cascada de emociones es importante, debemos aceptar que es normal sentir miedo en estas circunstancias. Marta propone la ocupación, frente a la preocupación. Pero entiende que no es sencillo y que preocuparse es también muy legítimo. Con ocupación no nos referimos solo a “matar el tiempo” con actividades que a largo plazo no nos van a reportar cierto crecimiento personal. Por supuesto está bien buscar actividades que nos entretengan y diviertan pero, dado que no sabemos exactamente cuánto tiempo va a durar esta situación, también es importante no perder de vista nuestros proyectos previos. Aunque la situación sea distinta, en la medida de lo posible podemos adaptar a las nuevas circunstancias aquellos objetivos en los que previamente estábamos inmersos.

No todo el mundo vive igual esta situación y, por tanto, la misma pauta no le sirve a todos y nos estamos encontrando, dentro de una escala enorme de grises, los dos extremos, personas que se entregan a la pereza y personas que teletrabajan y se ejercitan hasta la extenuación. 

El tan manoseado consejo de establecer rutinas tiene para ella y para mí una importancia clave para tener la sensación de día vivido, poder dar espacio para realizar un poco de actividad física, sin grandes exigencias, sirve bailar, jugar con los hijos, no es necesario subir el Tourmalet en el rodillo de la bici, y para recuperar unos patrones de sueño que nos permitan descansar ya que hay muchas personas que están teniendo muchas dificultades para dormir bien. Marta comenta que la mayoría de sus pacientes se están quejando de su baja calidad de sueño en estos días. La falta de actividad física, las preocupaciones que pueden provocar pesadillas y dificultades en la conciliación del sueño, o el desajuste de horarios son claves para entender esta cuestión. El ejercicio físico tiene un papel primordial en la mejora de este aspecto, ya que es el mejor sistema para liberar ansiedad y mejorar nuestro estado de ánimo.

Le he preguntado a Marta cómo lidiar con la culpa de no hacer, de no aprovechar este tiempo para cumplir objetivos o producir y cómo encontrar el equilibrio. Sugiere no perder la vista de la meta, cuáles son nuestros objetivos, pero siendo realistas con la situación que tenemos y adaptarnos a ella. Con una visión a largo plazo. Es importante aceptar que habrá ocasiones en las que nos desviemos o nos salgamos un poco del camino y nos alejemos de la dirección que nos importa, pero siempre podemos volver a ella. Esta pandemia y el confinamiento nos ha tocado vivirlo como otras muchas vicisitudes de la vida, pasamos la vida esperando las circunstancias idóneas y estas nunca se van a dar. Si queremos bajar de peso, debemos revisar cuáles son nuestras razones para ello, valorar si aún tiene sentido para nosotros lograrlo en un medio y largo plazo y que nuestras acciones vayan encaminadas a conseguirlo, rebajando las expectativas. Marta repite tres máximas que en este momento cobran más importancia que nunca: enfoque, flexibilidad y paciencia. 

El aumento de ventas de comida chatarra y cerveza se ha disparado este último mes. Es normal que tratemos de compensar las ausencias y tensiones con alimentos poco convenientes, porque nos provocan una liberación de neurotransmisores del bienestar enorme. Siempre que realmente nos genere verdadero disfrute está bien darnos permiso a ciertas satisfacciones en este sentido, pero sin perder de vista otro tipo de pequeños placeres. Quizás nunca te habías planteado qué aficiones tienes o qué te genera placer o siempre han sido placeres expansivos que dependen de agentes externos: dinero, compañía... Mira si tienes libros pendientes por leer, montar álbumes o videos con fotos de viajes, conversar largo tiempo con los tuyos y escucharles sin distracciones… 

En definitiva:

- Establecimiento de rutinas en los que podamos incluir actividades que nos resulten placenteras. 

- Actividad física en la intensidad que cada uno crea conveniente para su estado de forma física. 

- Descanso.

- Objetivos claros, adaptados a la situación actual.

- Acciones enfocadas al objetivo desde la flexibilidad y con permisos.

- Y mucha paciencia. 

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